Las ventajas de salir a aprender
El desarrollo y la profesionalización de los colaboradores son desafíos estratégicos para aquellas organizaciones comprometidas con el capital humano como principal fuente de diferenciación. En este sentido, las modalidades desde las cuales podemos abordar el proceso de capacitación y entrenamiento son diversas y responden a necesidades puntuales y a objetivos organizacionales concretos.
Las empresas pueden brindar capacitaciones áulicas, e-learning o a distancia, semi-presenciales o vivenciales. Lo importante es generar espacios y emplear herramientas adecuadas para alcanzar objetivos organizacionales y personales, y que el proceso sea el generador de entusiasmo positivo dentro y fuera de la empresa, transformándose en un estímulo constante para el crecimiento personal y desarrollo profesional de nuestra gente.
Desde hace un tiempo, viene desarrollándose el trabajo vivencial “puertas afuera” de la organización en el que participan miembros de distintos niveles y con diversos roles. Esta modalidad ayuda a que sus integrantes se conozcan más como personas y ofrecen a sus participantes experiencias interactivas y entretenidas que facilitan la adquisición de conocimientos y herramientas de gestión que contribuyen directamente en el desarrollo de habilidades.
Los Outdoors generan experiencias memorables, a partir del uso de los sentidos, la intuición, los reflejos y de las fuertes conexiones interpersonales que se establecen. Además, facilitan el aprendizaje grupal a través de actividades colaborativas orientadas al logro de objetivos comunes, otorgan confianza a partir del desarrollo de actividades en un entorno desconocido y eliminan o descomprimen compartimentos estancos de las organizaciones.
Liderazgo, comunicación efectiva, gestión del cambio, construcción de equipos (team building), adquisición de habilidades de conducción, comunicación participativa, autoconocimiento y confianza hacia los demás son algunas de las habilidades que pueden desarrollarse a partir de la experiencia Outdoor.
Sin pizarrón y con mucha adrenalina
Encontramos en este formato de capacitación que, en primer lugar, se aprende a partir de la experiencia directa, lo que favorece la apropiación de saberes a partir de la práctica por simulación o por analogía.
La segunda consideración tiene que ver con el contexto. Al salir de la empresa y estar con el “jefe” de manera desacartonada facilita la construcción de redes colaborativas entre los participantes.
La tercera se relaciona directamente con la técnica de aprendizaje. Los participantes comprenden y dimensionan su importancia y la del otro para el vital funcionamiento de la organización.
Resolver problemas en forma creativa, salir airoso de situaciones extremas, compartir el esfuerzo con el otro, son sólo algunas de las acciones que pueden surgir en la experiencia Outdoor.
Algunos comparan a esta técnica con un laboratorio en el que se simulan y experimentan situaciones cotidianas que se viven en la organización, pero desde un enfoque creativo, apelando a la inteligencia y al humor.
Otros aseguran que es una recreación, con técnicas de destreza, que reflejan cómo actuamos en la realidad y por contraste o por verificación permiten identificar las mejores prácticas que nos llevarán al logro de nuestros objetivos.
Sin dudas, quienes han participado de una experiencia Outdoor coinciden en un punto: nada vuelve a ser como antes.
Por Lorena Martini
Coordinadora General
Centro de Formación Profesional en Contact Center